Porque cuando la información económica estratégica llega tarde, no solo se pierde oportunidad política, también se exhiben desatención, falta de seguimiento y una preocupante debilidad en la comunicación institucional.
Si ese dato se hubiera conocido y difundido oportunamente, le habría servido a la gobernadora Rocío Nahle para presumir confianza internacional, generación de empleos y dinamismo económico en un momento clave. Pero no: la noticia llegó por voz extranjera antes que por la autoridad estatal.
La Sedecop presume hoy cifras récord y reuniones protocolarias, pero el desliz deja un sabor amargo: ¿falta de información, de gestión, de reflejos o simplemente de estar a las vivas? Peor aún, el titular de la dependencia no logró capitalizar políticamente las gestiones de la gobernadora para atraer inversión canadiense.
Porque si el propio responsable del fomento económico no dimensiona —o no anticipa— estos indicadores, ¿qué tanto pueden enterarse los veracruzanos de a pie?
Buen dato para Veracruz, sin duda. Pero pésimo mensaje institucional.
¿Quién está marcando realmente la agenda económica del estado? ¿Y quién solo está reaccionando?
¡Sopas! Sin comentarios, pero no nos equivocaremos si esta mañana los canillazos fueron directos al titular de la Sedecop, que por cierto, sigue sin querer platicar sus “secretos de Estado” con la prensa veracruzana. |