Y no solo porque la planilla integrada por el diputado federal Adrián González Naveda y la diputada local Elizabeth Morales, llevaba más votos que la planilla de Vicente, sino porque los números, dicen los que saben, no cuadraban.
Faltaban muchos votos por contar y, aseguran, el padrón ya se había rebasado. Ante esa posible “mano negra”, el Congreso reventó.
La pregunta es, ¿Cómo resolverán el problema? Lo conducente, a primeras luces sería hacer un “reconteo”, pero si ni al OPLE le creen cuando se mueven los paquetes electorales, se imagina Usted qué confianza se puede tener de esos votos a estas alturas más manoseados que bolsillos en la estación del Metro Camarones.
Dicen los que saben que un reconteo no dejaría contento a nadie, y que generaría más fracturas de las que ya provocadas. Así, lo que al parecer se viene es que Alberto Anaya dé un manotazo sobre la mesa con una designación desde el Altiplano, y que ésta podría privilegiar al malo por conocido que al bueno por conocer.
Esa es la velita que tiene encendida Vicente Aguilar quien no ha perdido todavía la batalla, de no ser así, ya se hubiera definido la situación del PT de Veracruz.
Veremos qué sucede. |