Pero abajo, en tierra, la historia cambia. Ahí Morena sigue fuerte: hay estructura, movilización, cercanía territorial y operación política permanente. Lo que en 2018 suplían con carisma y arrastre presidencial, hoy intentan sostenerlo con organización y presencia. Y les está funcionando.
Mientras tanto, la oposición juega en otra cancha: medios de comunicación, redes sociales, presión internacional, y las protestas y la narrativa sobre todo en el campo digital. Una estrategia aérea, pero efectiva para amplificar errores, conflictos y desgaste gubernamental. Es el viejo modelo de presión política perredista solo que ahora modernizado con redes, mucho dinero, opinión pública y eco internacional.
Así, unos buscan ganar la calle y otros la conversación pública.
Habrá que ver en los números y en las urnas cuál de las dos estrategias pesará más: la estructura que moviliza votos y riega beneficios en los bolsillos familiares o la narrativa que desgasta gobiernos.
Porque al 2027, sobre todo en Veracruz, podría convertirse en el laboratorio político donde se enfrenten dos formas totalmente distintas de disputar el poder.
Y ahí sí, como dicen en los cafés: a ver de qué cuero salen más correas. |