Cinco días después, la revista Proceso retomó una línea muy similar al citar al consultor en seguridad David Saucedo, quien habló de una posible “custodia” mientras se negocia una eventual entrega a Estados Unidos.
Es decir, no se trata de presumir primicias ni de jugar al adivino. Pero sí de reconocer que algunas fuentes políticas empiezan a coincidir en la misma hipótesis.
Y en términos políticos tendría lógica: para la 4T el peor escenario no sería solo el escándalo; sino perder el control del caso.
Porque si algo intenta evitar el gobierno federal en medio de la presión bilateral con Estados Unidos, es que el tema Rocha Moya se convierta en símbolo de impunidad o de ruptura institucional y en términos no tan formales: al gobierno de la 4T, no le queda más remedio que cuidar al máximo a Rocha Moya pues el tema está más que politizado.
Imagínese si le pasa algo extraño, marcaría a la 4T de la peor forma.
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