Porque más allá de ideologías, la realidad económica terminó imponiendo sus propias reglas. Escasez, problemas energéticos, migración masiva y falta de inversión, obligaron a abrir espacios que durante años fueron impensables.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó estos cambios como un paso importante e incluso invitó a empresarios mexicanos a invertir en Cuba.
Estados Unidos, por su parte, mantiene cautela. Washington observa las reformas, pero advierte que el reconocimiento pleno dependerá de que existan cambios más profundos, certidumbre jurídica y mayores garantías para la inversión.
Por ahora, la moneda sigue en el aire. Lo relevante es que, por primera vez en mucho tiempo, el debate dejó de ser cómo resistir y comenzó a girar en torno a cómo crecer.
Y para el pueblo cubano, quizá esa sea la discusión más importante de todas.
¿Estamos ante una transformación real o solo frente a un nuevo intento de ganar tiempo? Ahí está la pregunta. |