Del momento político, de la relevancia del personaje y de que la detención ocurre cuando Aguirre vuelve a tener presencia pública vinculado al nuevo partido Somos México. A ello se suma que desde el gobierno federal se ha negado expresamente cualquier motivación política.
Pero una cosa debe quedar clara: sospechar de un móvil político no demuestra una persecución, como tampoco una orden de aprehensión demuestra por sí sola la culpabilidad del detenido.
Eso tendrá que determinarlo un juez con las pruebas de la Fiscalía. Y quizá ahí esté la mejor manera de cerrar este capítulo: que hablen las pruebas, no las filias ni las fobias políticas.
Una vez que el caso Ayotzinapa apareció de nuevo en la narrativa nacional, aquí primero vimos y analizamos el tema de la detención, después se analizó de qué se le acusa, y ahora explicamos por qué surgió la lectura de persecución política, sin comprarla ni descartarla.
Por ahora dejamos descansar el caso Ayotzinapa, provisionalmente, pero lo retomaremos cuando haya un dato que realmente cambie la historia. |