En San Andrés Tuxtla, otro nombre que mantiene presencia en el electorado es el del alcalde Rafael Fararoni Magaña.
De acuerdo con la lectura política de Víctor Calderón, Fararoni ha logrado sortear conflictos heredados y mantener cohesionado a su grupo en los primeros meses de gobierno. En una región donde los liderazgos pesan, eso también lo coloca en la bolsa de los activos políticos de la 4T.
Y en Santiago Tuxtla, Noé Domínguez Cadena parece estar jugando otra partida.
El tema es la futura candidatura a la diputación local y la posible competencia entre los grupos que integran Morena, PT y Verde.
La apuesta de Noé, parece ser: construir unidad antes de que lleguen las divisiones, porque en política las traiciones suelen aparecer cuando el cargo empieza a tener nombre y apellido.
Y por su lado, los priistas y panistas que ya no ven futuro en sus partidos, esperan tener cabida en Somos México o en el partido de Héctor Yunes para intentar mantenerse vigentes.
Por lo pronto, los nombres ya están sobre la mesa:
Todavía falta camino, pero en Los Tuxtlas parece que ya empezó la temporada de los perfiles. Porque antes de las campañas vienen los rumores. Y antes de las candidaturas: vienen los nombres.
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