Y aquí aparece el verdadero tema que calienta y podría traer peores momentos para la dirigencia pues el delito se cometió y se confesó:
Si una prestación laboral conquistada durante años puede modificarse mediante acuerdos entre sindicato y Patrón, ¿por qué los trabajadores tienen que enterarse después? Así que quien violó en realidad el Contrato Colectivo de Trabajo fueron los dos: El Sindicato y el patrón.
Es decir, los maestros de Comunicación tienen elementos suficientes como para poner el dedo en la llaga y llamarle al pan, pan y al vino, vino, lo que pasó solo tiene un nombre: ¡Traición!
Ahora toca saber qué responde oficialmente FESAPAUV y qué establece exactamente el Contrato Colectivo con respecto a esa prueba piloto.
Porque en los sindicatos, como en la política, lo que se negocia a puerta cerrada tarde o temprano termina saliendo por la ventana.
¿Fue realmente una “prueba piloto” o una negociación sucia que los trabajadores nunca debieron conocer por terceros? Y la otra pregunta quizá más picosa: ¿La traición solo afectó a los trabajadores de la Facultad de Comunicación?
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