Pero del otro lado, Morena ya parece tener en marcha a sus operadores clave: Ricardo Ahued en la bisagra política y la capital; Esteban Bautista con la encomienda de repetir la aplanadora distrital; y Juan Javier Gómez Cazarín, desde el músculo territorial, cuidando el voto cautivo.
Y ahí precisamente está la magia del autor, pues si el 2027 sale bien para Morena, no solo se consolida el cierre del sexenio de Rocío Nahle, también se empezarán a acomodar fichas para 2030 con ¡Nombres y apellidos!
Salvador deja una lectura que vale la pena seguir y pensarle bien este fin de semana: ¿quién de esos tres llegará más entero, más útil y más rentable políticamente después de la prueba intermedia?
A veces una elección local define no solo el Congreso… define al próximo heredero del poder.
Vale la pena la lectura y reflexionar el análisis, pues más que distritos, aquí ya se están moviendo las sucesiones. Pero no le contamos más, mejor lo invitamos a leer a Salvador Muñoz y su columna completa aquí. |