Bueno, pues los famosos aranceles que hoy están tan de moda, son eso, son IMPUESTOS que se aplican a lo que un país le compra a otro para compensar las diferencias en los costos de producción.
¿Le molesta que Donald Trump suba los aranceles o impuestos a lo que importa de México? Puede ser, pero Trump está en su legítimo derecho de proteger su planta productiva, y allí no hay nada que hacer ni que reclamarle.
Lo que sí molesta y enoja a países como México, es que el anuncio del aumento a los aranceles sea utilizado como un medio de presión que daña a las empresas que desde México exportan bienes y servicios hacia los Estados Unidos.
El que ayer Donald Trump haya pospuesto la entrada en vigor de nuevos y más altos aranceles a los productos mexicanos, no beneficia en nada, solo prolongan la agonía y la especulación. ¿Tiene Trump derecho? ¡Sí! Pero es desleal con sus vecinos, sobre todo con los que su país tiene firmado un acuerdo comercial como el T-MEC. ¡Es sucio!
Y no es cosa de creer o no que Trump cumpla sus amenazas pues como medida de presión le ha salido muy bien, ya que de la noche a la mañana las autoridades mexicanas andan como locos cazando criminales, vendedores y capos de las drogas.
Trump y sus funcionarios están jugando con el gobierno mexicano, pues mientras el Presidente dijo que la medida se pospone para el 2 de abril, un funcionario de la Casa Blanca declaró ayer que los aranceles siguen firmes para entrar en vigor el próximo 4 de marzo.
Sin embargo, el efecto de las declaraciones de Trump hicieron que Bolsa Mexicana de Valores repuntara y hasta el peso se recuperó terminando con una mala racha de tres días de pérdidas, lo que solo puede tener una explicación: los inversionistas financieros no le creen a Trump, pues saben que la Unión Europea y los Tigres asiáticos no son México, ni Canadá y que de cumplir Trump sus amenazas de aumentar los aranceles en el 25% a sus productos habrá represalias similares y su país será quien salga perdiendo, al ver encarecer las materias primas base de sus productos terminados.
Así, Trump le piensa para soltar el bumerán que tiene en sus manos y México también, pues los políticos y empresarios, esos que toman las decisiones en el país, tienen una cola muy larga y Trump se las quiere cortar.
Ese es al final de cuentas el juego perverso de Trump.
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |