Como parte de este ejercicio de confirmación dogmática fuimos respetuosamente invitados a firmar una Carta Compromiso con la Cuarta Transformación. No era a fuerza, pero todas y todos quisimos firmarla.
Quien haya redactado el documento parece habernos leído la mente a las y los legisladores electos veracruzanos que acudimos a esa reunión.
Hasta daban ganas de firmarla dos veces, tres veces, muchas veces. ¿Por qué? Porque el documento de apenas una página condensa palabra por palabra el sentir que nos mueve.
Reseña de manera precisa la línea de conducta que hemos seguido en Morena los últimos dos años, siete meses y 23 días de la actual Legislatura local en Veracruz.
Y, como dos caras de una moneda, el manifiesto describe a la perfección lo que ha sido una exigencia del pueblo –esa sí desde hace muchísimos años- respeto a la conducta de sus representantes populares.
No voy a copiar completa la Carta, pero algunos de sus párrafos dicen:
“Me comprometo a regir mi conducta conforme a los Principios éticos y el Programa de Morena”.
“Me comprometo a no mentir, a no robar y a no traicionar”.
“Fomentaré que se reduzcan las desigualdades entre los que más tienen y quienes menos poseen. ¡Primero los pobres!”.
“Me comprometo a erradicar la corrupción y los privilegios en los ámbitos de mi cargo”.
“El ejercicio del Poder sólo tiene sentido cuando se pone al servicio de los demás. Me comprometo a mandar obedeciendo”.
Por eso nadie titubeó ni le tembló el pulso para firmarla. Por eso todas y todos vamos a estar pendientes de que nadie se extravíe de ese camino.
Diputado local. Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado. |