La Fiscalía General de la República no parece estar muy dispuesta a dejar que la paloma vuele libremente en abril. Ahora van tras él por peculado, un "pecadillo" que se castiga hasta con 14 años de sombra. Esto explica por qué sus abogados andaban tan urgidos tratando de sacarlo desde 2025; la consigna era ganarles el tirón a las fiscalías porque, como dicen en el barrio, una vez afuera "si te vi, ni me acuerdo".
Pero la estrategia de hacerse el enfermo ya se les desgastó. Tras faltar a las audiencias de noviembre y enero con pretextos médicos que ya nadie se traga, el juez ya se puso rudo: le programó la tercera cita para este jueves 12 de febrero. Y la advertencia fue clara: o aparecen sus abogados o le clavan un defensor de oficio. Punto.
Javier Duarte está en una auténtica carrera contra el reloj. Su meta es llegar a la fecha de salida sin que le logren fincar este nuevo cargo que lo mandaría de regreso a la celda por otra larga temporada. ¿Logrará escabullirse una vez más o le tocará pagar el tiempo extra? Hagan sus apuestas, que el juego está que arde. |