Es el caso de la sede en Xalapa del Centro Regional de Desarrollo Infantil y Estimulación Temprana (Ceredi), cuyo funcionamiento impacta de manera directa el ambiente laboral y termina afectando a la parte más vulnerable: sus pacientes.
Los Ceredi son unidades especializadas que ofrecen atención integral y gratuita a niñas y niños desde el nacimiento hasta los 6 años y que se enfocan en la prevención, detección y tratamiento de problemas del desarrollo físico, mental, motor, cognitivo y socioemocional. Todo esto, mediante servicios de medicina, psicología, terapia de lenguaje, nutrición y estimulación temprana. Su objetivo es potenciar el desarrollo infantil para que alcancen su máximo potencial.
El problema se suscita, sin embargo, por la actuación de la subdirectora de Atención Médica, la doctora Sonia Yolanda Sánchez, quien tiene a su hija, Cecilia Carreira Casas en funciones de terapeuta de estimulación temprana.
La parte más oscura del nepotismo se refleja en el ambiente laboral que impera en el Ceredi. Se han registrado casos en los que la relación madre-hija afecta de manera negativa el desarrollo de las funciones en esa unidad.
Tan sólo por mencionar algunos casos, Iván Parras Fernández, rehabilitador y terapeuta físico, fue “comisionado” a la jurisdicción sanitaria V, con lo que ya no se brinda ese servicio a los niños con trastornos motores.
La reasignación de este especialista -señalan- tuvo que ver con un conflicto personal generado luego de que se hicieran comparaciones entre su trabajo y el de la terapeuta de Estimulación Temprana, lo que -argumentaron las autoridades de esa institución- “provocó inestabilidad emocional en ella”.
Algo parecido sucedió con la doctora Cynthia Pérez Gil, quien también fue removida debido a dificultades derivadas del acoso y hostigamiento, todas relacionadas con la misma terapeuta. Su salida dejó al centro sin un médico para la atención de los menores los cuales no cuentan con recurso para ser tratados por un médico internista.
La terapeuta de aprendizaje también fue removida, lo que dejó a niños con trastornos como autismo, hiperactividad y retardo mental sin la atención adecuada.
En todos esos casos se tomaron decisiones priorizando la “estabilidad personal” de la hija de la subdirectora.
Los padres de familia de los niños que reciben tratamiento en ese centro se quejan de que no son tomados en cuenta y de que con frecuencia dejando sin atención a los menores. Incluso aseguran que ha habido casos de maltrato y discriminación, pues se niegan a brindar el servicio a niños con alguna condición, con el argumento de que “son niños difíciles”.
El origen de todos estos problemas está en el desorden administrativo.
Además de sus funciones de supervisión en el Ceredi, la doctora Sonia Yolanda Sánchez, ocupa el cargo de encargada de la Subdirección de Atención Médica. La jefatura formal del Ceredi le corresponde a la Química Clínica Íngrid Mariela Salazar Muñoz, sin embargo, deja todas las decisiones a la doctora Sonia Sánchez. Quien tampoco interviene para corregir todos estos problemas, es el director Roberto Alonso García Díaz.
Urge que las autoridades pongan orden en esa institución de tan loables funciones, pues al final del día, los más afectados son los niños.
filivargas@gmail.com
(DE LA COLUMNA "PUNTO DE VISTA")
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