En el librito guinda, la encuesta es condición sine qua non. Pero si en una eventual coalición el que puntea no les llena el ojo, ¿entonces el método ya no sirve? Zepeta puso el dedo en la llaga con el caso Tuxpan, señalando al dos veces aspirante del Verde, Alberto Silva Ramos, como persona non grata.
Pero ojo, que alguien le avise al dirigente que la idea de las coaliciones no es que todos se vuelvan morenistas por decreto. En Morena también hay fichajes que a los del Verde y el PT les pueden causar urticaria... ¡pero se aguantan! Por eso, Edgar Herrera Lendechy, el mandamás del Verde en el estado, ya alzó las cejas y sentenció: “Las candidaturas no se imponen... se respeta la voz de la ciudadanía y los tiempos legales”. ¡Zas!
Ya hay antecedentes de qué pasa cuando se empecinan. Ahí está el caso Alvarado, donde los guindas se aferraron a Polo Deschamps, el Verde decidió caminar solo y, al final del día, Morena se quedó como el chinito: milando.
Para las diputaciones del 2027, la coalición no está para andar cerrando puertas por fobias personales. Una cosa es perder un municipio de entre los 212 que tiene Veracruz, y otra muy distinta es regalar un distrito cuando lo que se busca es la mayoría en el Congreso.
Ojo ahí, chatos. Que por andar de selectivos, se les puede desgranar la mazorca. |