Pero si de movilidad hablamos, preparen los pañuelos: la ampliación del puente Boca del Río–Alvarado por fin será una realidad para desahogar el caos del sur. Esa zona de alto empuje, que hoy parece estacionamiento en horas pico, recibirá una obra en dos etapas: desde el Foro Boca hasta la isla frente al litoral, y un distribuidor hacia la Vicente Fox y el malecón. Es decir, vialidad de verdad para que el desarrollo no se atore en el tráfico.
Y para terminar de cerrar bocas, viene el rescate del Centro Histórico del Puerto. Mientras otros solo veían edificios abandonados y nidos de ratas, Rocío le meterá la mano con el INAH para limpiar y modernizar. Y ojo, que no se olvidarán de los de a pie: el mercado Hidalgo tendrá su "shine" y las colonias que crecen rumbo al aeropuerto por fin verán lo que es el agua potable y el pavimento, no solo promesas de campaña.
Como diría el filósofo de Macuspana: ¡Tengan pa’ que aprendan y se entretengan! A ver ahora con qué berrinche salen. |