La maestra Raquel Contreras explicó que el objetivo es acercar al público a la versatilidad del clarinete, con conciertos que irán desde música clásica hasta anime, además de clases magistrales y estrenos mundiales.
Y ojo: no es menor que músicos extranjeros vuelvan a mirar hacia Xalapa. Porque cuando una ciudad logra mantener festivales internacionales pese a los tiempos difíciles, manda un mensaje importante: sigue teniendo vida cultural, infraestructura y público.
En los cafés culturales ya se comenta que este tipo de eventos quizá no hagan tanto ruido político… pero sí dejan algo más duradero: movimiento económico, proyección internacional y orgullo local.
Porque al final, una ciudad que atrae músicos del mundo también atrae turismo, consumo y presencia. Y eso, en tiempos de crisis económica, también cuenta… y mucho.
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