Y ahí estuvo el verdadero problema político. Porque mientras algunos personajes del PAN y PRI intentaban arroparla, otros mejor tomaron distancia y guardaron prudente silencio. Nadie quiso cargar completo el costo del incendio.
Tan fuerte fue el rechazo que la propia Ayuso canceló parte de su gira y habló de un supuesto clima hostil alentado desde el poder.
Pero en política los símbolos pesan. Y cuando una figura extranjera termina hablando más de conquista que de futuro, el golpe no lo recibe ella… lo recibe quien aparece aplaudiéndola.
Por eso en los cafés ya lo resumen con jiribilla: Ayuso vino a ayudar a la derecha mexicana pero terminó recordándole a muchos mexicanos por qué no conectan con el conservadurismo y la derecha. |