Mientras muchos gobiernos prefieren inaugurar antes que corregir, como lo detecta aquí el periodista Pablo Jair Ortega en su columna Sin Nombre, para poner el dedo en la llaga de un tema poco vistos, pero políticamente rentable: el orden administrativo al que ya le ha entrado la gobernadora Rocío Nahle.
La idea central que destaca Pablo Jair no es menor. Rocío Nahle llegó con una frase que ya se volvió línea de gobierno: “Orden, orden, orden”.
Y así lo explica Pablo Jair: Mientras el gobierno estatal compra helicópteros, ambulancias y equipo para seguridad y emergencias, también empezó a enfrentar un problema heredado: miles de vehículos oficiales abandonados, convertidos en chatarra; pero que seguían costándole dinero al estado y quizá jugosos negocios para talleres mecánicos. Y, ahí pudiera estar el fondo de las críticas. Como escribe el columnista: “el gobierno paga por activos que no sirven”.
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