¿Suena increíble? Para quienes damos por sentado el camión de la esquina puede serlo, pero la realidad es que en varias ciudades la opción no existe. Ciudades como Poza Rica, Cosamaloapan o Agua Dulce, son ejemplos perfectos. Pero como esas, hay muchas ciudades más donde la gente anda a pie o a merced de la tarifa del taxi, sin una movilidad accesible ni eficiente. En esas condiciones, exigir desarrollo es pedirle peras al olmo.
Por eso, el anuncio de la gobernadora Rocío Nahle sobre la llegada de nuevas rutas de transporte público para septiembre en Xalapa, Poza Rica y Cosamaloapan tiene un impacto social brutal.
El Gobierno estatal presentó las rutas del Programa de Modernización del Transporte Público: en Xalapa operará el servicio Atenas con 60 autobuses; en Poza Rica el Totonaco con 40 unidades, y en la Cuenca —cubriendo Cosamaloapan y Carlos A. Carrillo— el Papaloapan con 6 camiones. Todo bajo la bandera de garantizar la movilidad como un derecho humano y con unidades nuevas que coexistirán con el servicio concesionado actual de transporte.
Los camiones tendrán una tarifa de 13 pesos si se paga a través de una app —la cual permitirá rastrear la unidad en tiempo real para calcular los tiempos de traslado— o de 15 pesos en efectivo directo con el chofer. Para los estudiantes habrá una especie de “day pass” para subir las veces que sea necesario al día con un solo pago. Y sí, es un poco más caro que el camión privado concesionado tradicional, pero el brinco de calidad lo vale: hablamos de unidades completamente nuevas, climatizadas y de primer nivel.
Lo interesante es que la compra se hizo mediante el Fideicomiso para la Modernización del Transporte y los camiones son patrimonio del Gobierno, y aunque obviamente no es lo mismo el parque vehicular administrativo que este nuevo parque vehicular que brindará servicio de transporte público, la pregunta del millón es simple: ¿Qué pero le pone a que se compren estos autobuses para el beneficio de todos?
En el camino por supuesto habrá imponderables: algún camión se descompondrá, no faltarán percances en el tráfico o choferes que anden de malas... pero la apuesta es que sean las excepciones y no la regla.
¿Tan difícil era hacerlo antes? Para nada, pero se necesitaba voluntad política, y parece que la gobernadora decidió ponerla sobre la mesa.
Por lo pronto, en cuanto esos camiones empiecen a rodar por Xalapa, si me ven trepado en uno de ellos echando el viaje fresco, nos saludamos.
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(COLUMNA "POLÍTICA AL DÍA") |