¿Por qué fue una genialidad armar un calendario por dígitos? Bueno, los de la terminación cero seguro no opinan lo mismo, pero le apuesto doble contra sencillo a que en cuanto los primeros despistados pongan el grito en el cielo al ver su pantalla muerta, todos los demás inconformes irán a registrarse sin chistar. Santo remedio.
Tampoco es para que “panda el cúnico”, que no es el fin del mundo. La desconexión no te dejará en la era de piedra; las líneas suspendidas todavía pueden realizar llamadas de emergencia y entrar a la página para hacer el dichoso registro.
Así que, ojo al dato: la línea no está perdida. Si usted fue de los que quiso aplicar la "resistencia civil" y en estos días se queda sin WhatsApp ni redes, papá Gobierno todavía le da chance de corregir el camino y reactivar el servicio al instante.
En los próximos días sabremos el saldo de desobedientes que se quedaron a oscuras. Mientras tanto, si su número acaba en cualquier otro dígito y nomás no ha hecho el trámite, vaya poniendo sus barbas a remojar.
Por lo pronto, al menos hasta hoy, como dijera el inmortal Clavillazo: "¡La cosa es caaaaalmada!”.
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(COLUMNA "POLÍTICA AL DÍA") |