Él se indignó y se ofreció a luchar contra el gigante, rechazando usar armaduras y enfrentándolo con lo que era su fortaleza: una honda y 5 piedras que le permitían luchar a la distancia, mientras que Goliat era un experto luchador cuerpo a cuerpo.
El Rey de Israel ofreció a su hija a quien venciere al gigante y a pesar del atractivo premio nadie grilló a David y dejaron que él fuera quien se jugara la vida en esa lucha desigual. El resultado es de todos sabido. David derrotó al Goliat y le cortó la cabeza. La victoria fue para todo el ejército y para toda una nación. (aplausos)
El paralelismo con el presente, ocurre en nuestro país. 5 años escuchando a un gigante atacar todos los días a sus opositores y del otro lado sólo silencio y miedo.
La aparición de Xóchitl Gálvez rompió el silencio y abrió la oportunidad real de derrotar al gigante.
Sólo que ahora no es seguro que sea ella la contendiente, pues en el escenario, de pronto hay otros aspirantes que sienten tener posibilidades de ganar la batalla principal y que por ahora contienden en su contra en un proceso interno.
¿Dónde estaban antes esos contendientes tan fuertes, hábiles, capaces y experimentados?, Sí, estaban callados.
Pero ahora sus partidos vislumbran la posibilidad de apuntarse una victoria que les regrese el prestigio. No piensan que su posible derrota significaría la derrota de toda la nación y la esclavitud por muchos años.
Sus aptitudes de guerra pueden ser superiores, pero no tienen una honda y 5 piedras en la mano.
El gigante lo sabe y su estrategia ya está operando. Prefiere un contendiente tradicional que se ajuste a su forma de pelear. Sus infiltrados ya están votando y los del viejo partido están animando a sus compañeros de color a empujar fuerte para que la balanza se incline a su favor.
Las posibilidades de victoria podrían ser 50-50 pero el gigante lleva la ventaja de su tamaño, su fuerza y su experiencia para explotar los puntos débiles de su oponente. Y su victoria sería la esclavitud de todo un pueblo. Porka Miseria. |