Los Políticos.
Salvador Muñoz.
 

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Alianza PAN, MC y PRI 2027
2026-03-18

En alianza PAN, Movimiento Ciudadano y PRI este 2027.


El objetivo: descarrilar la aplanadora mayoritaria del partido oficial que, desde 2018, viene haciendo y deshaciendo con el sello de la “democracia” estampado en automático.


La invitación no es menor. Viene del dirigente estatal del PRI, Adolfo Ramírez Arana, quien –más allá de la aritmética electoral– plantea algo que en política suele escasear: sentido de oportunidad. Hacer a un lado los egos partidistas y pensar en los veracruzanos… sí, esos que aparecen en campaña y desaparecen en la agenda.


No suena descabellado. Tampoco es nuevo.


La historia está llena de enemigos que se estrechan la mano cuando el adversario común pesa más que el rencor acumulado.


Estados Unidos y la Unión Soviética contra la Alemania nazi… Atenas y Esparta frente a Persia… indígenas y españoles contra el imperio mexica… o, en versión tropical: PAN y PRD en 2016 contra el PRI; PAN, PRD y MC en 2018 contra el tsunami Morena; y el bloque opositor en 2024 que, más que frente, fue un intento de contención con más voluntad que eficacia.


La lógica siempre ha sido la misma: sumar para equilibrar.


Porque cuando uno concentra todo el poder, lo demás no es oposición… es decoración.


Y ahí es donde el PRI –para bien o para mal– entiende el juego.


Lo ha jugado, lo ha perdido… y ahora intenta reconfigurarlo.


Ramírez Arana no propone una alianza romántica ni ideológica. Propone algo más terrenal: competir con posibilidades reales. Reconocer dónde cada fuerza tiene ventaja y construir desde ahí. En otras palabras, hacer política… no simulación.


Movimiento Ciudadano, fiel a su narrativa de independencia, insiste en ir solo. Parece estar en modo “Terco”, pero Dante Delgado lo esperanza con esa frase que ya es marca registrada: la política no es… va siendo. Y en ese “va siendo”, cabe tanto un sí como un Quién sabe… dependiendo de cómo soplen los vientos del 27.


El PAN, por su parte, sigue atrapado en su propia transición interminable. Sin rumbo claro, pero con resquicios donde aún demuestra que puede sumar cuando se trata de los veracruzanos… el grupo legislativo Veracruz Nos Une, el ejemplo.


El PRI lanza la invitación. No porque sea el más fuerte, el más valiente, el más cabrón… sino porque parece ser el más dispuesto.


Dispuesto a ceder, a negociar, a construir. Virtudes que en otro tiempo eran moneda corriente y hoy, en la oposición, empiezan a cotizarse como si fueran de colección.


Porque mientras unos dudan y otros se reservan, el PRI ya puso la propuesta sobre la mesa. Y en política, el que propone, marca el ritmo.


Claro, el ciudadano sabe –y lo ha aprendido a golpes de realidad– que cuando el poder no tiene contrapesos, la factura llega… y no se paga en abonos.


Así que la discusión no es si la alianza es perfecta.


Es si es necesaria.


Y en ese terreno, el PRI parece haber entendido algo que otros aún procesan:


que hoy no se trata de quién encabeza… sino de quién evita que todo siga igual.


Porque al final, más que una alianza de partidos, lo que está en juego es algo más simple y más incómodo:


Si Veracruz tendrá opciones… o si seguirá teniendo sólo una versión… cada vez más dominante… y cada vez menos cuestionada por sus mismas autoridades.


El PRI lanzó la moneda… falta que el PAN y MC le apuesten.

 
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