Y ante este panorama de crisis, no dice nada la Secretaria de Salud, que responde al nombre de… al nombre de… ah, sí, al nombre de doctora Mariela Hernández García, y que al menos en el oficio se dice que sustituyó al eminente cardiocirujano Valentín Herrera Alarcón, nacido ni más ni menos que en Misantla, tierra en donde se dan galenos de verdad, con vocación y de gran fuste.
El doctor Herrera renunció el 26 de enero de este año, después de casi 14 meses en los que arriesgó su prestigio profesional en su objetivo de mejorar la oferta de servicios del sistema hospitalario y de atención primaria que se había caído en la administración de Cuitláhuac García, de la misma forma que pasó en todo el país con la desastrosa conducción de Andrés Manuel López Obrador. Pero como el notable cardiólogo no vio que tuviera los apoyos suficientes ni la voluntad para que
pudiera conseguir su objetivo, prefirió regresar a su puesto en la Ciudad de México, en donde ha hecho una carrera digna de todo reconocimiento.
Pero acá en Veracruz, la doctora, eeeh, Mariela Hernández no ha hecho nada en este año como para que los ciudadanos la tengan en cuenta como la cabeza visible del sector en el estado. Y a su falta de liderazgo se tiene que sumar su incapacidad para tomar decisiones, para signar negociaciones o para conseguir los recursos que necesitan con urgencia los servicios médicos.
Los servicios, y con ellos los empleados, porque les han dejado de hacer efectivos bonos, concesiones, premios, reconocimientos y hasta salarios vencidos. La crisis profunda del sector, originada por pésimas decisiones del Gobierno federal a partir de 2018, no tiene para cuándo empezar a ser resuelta.
Y mientras tanto, las instalaciones médicas seguirán tomadas y la población continuará sin tener la atención necesaria… aunque se muera.
sglevet@gmail.com
Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de www.politicaaldia.com |