El primer argumento utilizado —el mundial de Futbol y la onda de calor— resulta absurdo. Ningún país puede colocar un evento deportivo por encima del derecho a la educación de toda una generación de niños y jóvenes.
Más aún cuando el Mundial únicamente tendrá actividad en tres ciudades del país y durante periodos muy específicos. ¿Acaso piensan que los niños chamulas en Chiapas y de la sierra de Zongolica en Veracruz asistirán a un partido de futbol y por ello les quitarán un mes de clases?
La explicación climática tampoco resiste el menor análisis. En México siempre ha hecho calor en verano. Si las altas temperaturas fueran motivo suficiente para cancelar clases, entonces el calendario escolar tendría que reducirse todos los años. No hay evidencia de que 2026 haya sido el año más caluroso registrado.
El problema real no es el calor: es el abandono de la infraestructura educativa. En lugar de resolver esas carencias, el gobierno opta por la salida más fácil: cerrar las escuelas.
Nadie le pidió al gobierno cancelar clases. Morena intenta construir artificialmente un consenso inexistente para justificar una decisión tomada y arrepentida en palacio nacional.
Las consecuencias serán graves y previsibles. Miles de contenidos no podrán cubrirse adecuadamente; y millones de estudiantes llegarán al siguiente ciclo escolar con vacíos de aprendizaje fundamentales en matemáticas, comprensión lectora y ciencias. México seguirá hundiéndose en las evaluaciones internacionales como PISA, donde desde hace años se reflejan los estragos de una política educativa sin rumbo.
El daño no será únicamente académico. También será social y económico: millones de padres de familia que trabajan enfrentarán el problema de no tener dónde dejar a sus hijos durante semanas, especialmente en hogares donde ambos padres laboran jornadas completas.
¿Cuál es la verdadera razón? ¿Quieren liberar a Mario Delgado antes del 22 de junio para ser candidato a gobernador de Colima o pretenden esconderlo de la justicia de EU por sus vínculos con la delincuencia? ¿Existe preocupación por riesgos sanitarios derivados del incremento de enfermedades como el sarampión o el hantavirus ante la incapacidad gubernamental para contener los brotes?
La Chimoltrufia sería una extraordinaria secretaria de Educación, porque “como dice una cosa, dice otra”.
La puntita
Veracruz tiene la canasta básica más cara del país, consecuencia de que Morena quitó los apoyos al campo, solapó la corrupción en Segalmex y ha permitido a la delincuencia controlar mercados agropecuarios. Falta que sugieran que, si la tortilla está cara, ¡cómanse las uñas!
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