Y es que hablando de la iniciativa Bautista Hernández sostuvo para Política Al Día Express que “el nepotismo electoral genera ventajas indebidas, rompe la equidad en las contiendas y deteriora la confianza ciudadana en las instituciones”.
El dato importante es que la propuesta no tendría efectos inmediatos. De aprobarse, las nuevas reglas entrarían en vigor a partir de 2030, por lo que los actuales actores políticos aún tendrían tiempo para ajustar estrategias.
Más allá de filias o fobias partidistas, el debate vale la pena. Porque una democracia sana debe construirse sobre méritos, propuestas y respaldo ciudadano, no sobre árboles genealógicos.
La iniciativa ya fue turnada a comisiones. Aún falta camino legislativo por recorrer, pero el mensaje político ya quedó sobre la mesa: En Veracruz también comienza la discusión sobre poner límites a la reelección y a los apellidos que se heredan el poder.
¿Tan mal está México? Los inversionistas parecen pensar otra cosa
Mientras la conversación pública suele girar alrededor de la inseguridad, hay indicadores que cuentan una historia más compleja y que vale la pena observar sin filias ni fobias.
De acuerdo con el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), México mejoró 5.1% en su Índice de Paz durante 2025, el avance más importante de la última década. *Y aunque nadie puede afirmar que el problema de seguridad esté resuelto*, el dato sí tiene una implicación económica relevante: menor riesgo suele traducirse en mayor confianza para invertir.
Y los inversionistas, por regla general, revisan indicadores antes que discursos y narrativas políticas.
Ahí están los números de la Inversión Extranjera Directa (IED):
- 40 mil 871 millones de dólares captados en 2025, cifra récord.
- Crecimiento anual de 10.8%.
- Cinco años consecutivos de aumento en la captación de inversiones.
- Las nuevas inversiones crecieron 133%.
- Estados Unidos, España y Canadá siguen encabezando la lista de países que apuestan por México.
¿Significa eso que México vive en paz suiza? *Desde luego que no*.
Lo que significa es algo más sencillo: quienes arriesgan su dinero parecen ver un país con más oportunidades que riesgos.
Y ese dato, guste o no, también forma parte de la realidad.
Al final las narrativas ayudan a ganar debates, pero son las inversiones las que revelan dónde está puesta la confianza.
Así que aguas, no todo lo que brilla es oro, pero tampoco hay que menospreciar lo que pasa en nuestro país.
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