La primera: que MC anda tras Américo. La segunda: que Américo anda tras MC.
Y entre tanto ir y venir de EmeCeros, aparece otro nombre que sí sabe perfectamente cómo se sirve una mesa: Carlos Aceves Amezcua. Restaurantero, anfitrión y amante de la cocina española allá por Coapexpan, donde entre tapas, vino tinto y política de sobremesa, más de uno ha salido ya medio convencido… o medio candidateado.
En el PAN tampoco cantan mal las rancheras culinarias. Ahí aparece Sergio Hernández Hernández, el He-Man azul, que además de operar políticamente, también le sabe al arte del marisco, la cerveza fría y el botanazo estratégico. Porque eso sí: hay políticos que hacen campaña en colonias… y otros que hacen estructura entre ceviches y jaibas rellenas.
Y de los mariscos nos vamos directo al trompo de pastor.
Porque en Movimiento Ciudadano parece que la orden ya salió de cocina: Román Moreno, el de la Vaca Loca, prácticamente trae la candidatura servida en charola. Si la geopolítica electoral no cambia el menú, apuntaría al distrito X local. Y la verdad sea dicha: pocos entienden tan bien el valor político de un taco bien servido a las dos de la mañana.
Pero para maridajes finos… Vinissimo.
Y no necesariamente por El Gordo Paco Valencia, patriarca gastronómico de varias sobremesas xalapeñas, sino porque en esa cava política aparece también el yerno Tato Vega Yunes, vía Morena por el distrito X local. Sí, el restaurante será del suegro… pero en política, igual que en las reuniones familiares, el que se sienta a la mesa termina entrando a la conversación.
Así que ahí los tiene usted:
Uno entre tapas españolas. Otro entre mariscos y botaneros. Uno más entre tacos y vacas locas. Y el último entre vinos, tablas de quesos y conversaciones de cava.
Cuatro perfiles. Cuatro cocinas. Cuatro estilos de hacer política.
Aunque siendo sinceros, de esos cuatro, hay dos que ya hasta van en el postre y pidiendo café. Los otros todavía andan viendo:
1.- Si alcanzan mesa. 2.- O si recalientan lo que quedó en el refri político y con eso arman campaña.
Así que esta mesa que en principio era para cuatro, puede convertirse en una mesa para dos…
El menú ahí está: cada quien su gusto, pero yo no le haría feo a unos taquitos de frijoles con huevo y langostinos… |