Figuras y figurones.
Francisco Licona.
 

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Nuevos partidos: viejas mañas
2026-06-09

A menos de tres semanas de que el INE decida si otorga registro a nuevas fuerzas políticas nacionales, la verdadera discusión ya debería ser cuántos partidos habrá en México, sino cómo llegaron hasta la antesala del registro.


Porque cumplir formalmente con los requisitos de ley es sumamente complicado y las afiliaciones, asambleas y la movilización de simpatizantes no son tarea fácil y difícilmente se logran con una espontánea participación ciudadana. 


Y es ahí donde comienzan las dudas por parte de las asociaciones para saber cómo llegar. 


Por ejemplo, la organización Somos México, heredera política de la llamada “Marea Rosa”, aparece integrada por una mezcla singular de exfuncionarios electorales, exdirigentes partidistas, exministros y operadores políticos provenientes de distintas corrientes ideológicas. Una combinación que por sí sola revela que detrás del discurso ciudadano existe una operación política profesional, aunque eso sí, una operación política llena de dudas en los procesos anteriores por supuestos fraudes solapados. 


Nada ilegal en ello, aunque innegable la sombra que los señala por sonoros fraudes solapados en las gestiones de algunos de sus elementos cuando fueron funcionarios del INE o en la Suprema Corte. 


Lo relevante es que, conforme avanzó su proceso organizativo, también crecieron las versiones sobre financiamiento privado oscuro, estructuras territoriales prestadas, operadores experimentados y movilizaciones que difícilmente podrían explicarse únicamente mediante el entusiasmo natural de ciudadanos independientes.


En Veracruz, por ejemplo, la construcción de la organización estuvo acompañada de alianzas, rupturas, disputas internas y operadores conocidos en la vida política estatal. Es decir, exactamente lo mismo que ocurre en cualquier partido tradicional.


Y quizá ahí esté la gran paradoja. Los nuevos partidos nacen prometiendo ser distintos, pero terminaron recurriendo a los mismos personajes, las mismas estructuras y los mismos métodos, trucos y mañas sucias que durante años dijeron combatir. 


Por supuesto, será el INE la instancias que determinará si cumplieron o no con los requisitos legales. Pero la sociedad suele aplicar una evaluación diferente: no pregunta únicamente si alcanzaron el número de registros, sino también cómo los consiguieron.


Al final, más importante que obtener un registro es demostrar que detrás existe una verdadera fuerza ciudadana y no solamente una nueva franquicia electoral construida con las herramientas de siempre.


Ese cuestionamiento no aplica únicamente para “Somos México”. Conforme se acerque la decisión final del INE, también valdrá la pena revisar cómo jugaron las otras organizaciones que buscan convertirse en partido político nacional, ya que en política, tan importante como llegar es la forma en que se llega.


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