Casi el mismo trabajo que trata de hacer el Gobierno de Claudia Sheinbaum y todos los de la 4T para que el pueblo de México les crea que estamos bien, que no hay violencia, que no hay inflación, que no hay corrupción, que los morenos no son narcos.
Pero de regreso al futbol, el problema son las cuotas de los equipos grandes, que obligan a que les seleccionen a sus jugadores para obtener una mejora tajada del pastel de las ganancias del equipo.
Por eso tal vez desde ayer en Televisa y TV Azteca están festinando como si hubiéramos ganado la Copa Mundial los dos goles que le propinó la selección (“Nuestros muchachos”, dicen) a un muy modesto conjunto sudafricano.
¡Pero esta vez no!
En lo personal, tomé la decisión de no ver los partidos de México. Y me perdí el juego inaugural.
Pero no voy a sentir pena ajena como sí lo harán los connacionales que verán el juego contra Corea del Sur el jueves 18 de junio a las 7 de la noche en el Estadio de las Chivas de Guadalajara y el juego contra Chequia a la misma hora pero del viernes 26 de junio en el Estadio de los Rayados de Monterrey.
Ya sabemos que el torneo mundialista está diseñado para que todos los equipos tengan la posibilidad de calificar hasta el último juego de la fase de grupos. Así que contra los checos seguramente la nación estará levantada en la esperanza de que si hacemos un buen partido podremos evitar la eliminación.
Así que pienso que pasaré muy campante los últimos días del mes de junio, celebrando lo que sí debo celebrar en familia y olvidándome de las promesas incumplidas de la Presi… perdón, de los directivos de nuestro futbol profesional.
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