Son verdaderas piezas literarias que cumplen todos los requisitos de una ficción narrativa, pues son verídicas, tienen una lógica impecable en su diégesis, manejan convenientemente las figuras de pensamiento y de lenguaje, aunque son pobres en su sintaxis. Tienen mucha invención y poca gramática, pero son creíbles si no se les pone mucha enjundia en la interpretación.
Tienen casi todo para cumplir con las exigencias de la lógica deductiva.
Pero les falta tomar en cuenta un factor fundamental.
El factor Dante.
¿Alguien creería que el exgobernador, exdiputado, exsenador; que el inteligentísimo joven político que convenció a Rafael Hernández Ochoa, que fue tomado en consideración por Agustín Acosta Lagunes y que adoptó don Fernando Gutiérrez Barrios como su heredero en Veracruz; que el violento pensador y calculado planeador depondría su carácter, su personalidad, su historia, su experiencia y sus triunfos partidistas para ponerse a rogar a otros que lo acompañen en su partido victorioso?
¿Alguien en sus cabales piensa que olvidarán su lema de ningún Yunes en el partido?
O no lo conocen, o se hacen patos con la peculiar forma de ser del alvaradeño que creció en Córdoba.
La verdad es que Dante Delgado Rannauro, Jorge Álvarez Máynez y Luis Carbonell de la Hoz ya no saben cómo hacer para quitarse de encima tantos moscardones que quieren treparse graciosamente al éxito conseguido por los naranjas a base de esfuerzo, mucho trabajo, riesgos, inversiones y tiempo robado a sus familias.
No, Movimiento Ciudadano no anda buscando candidatos. Los tiene y de sobra, y son perfiles nuevos, diferentes, jóvenes, preparados. Son ellos los que le darán victorias y futuro al sueño que ha hecho realidad Dante Delgado.
Los otros ya no caben.
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