No es casualidad que varias de las decisiones más importantes de los últimos meses, hayan surgido precisamente de esos recorridos, la rehabilitación de carreteras, la atención a comunidades históricamente rezagadas y la coordinación financiera con los ayuntamientos, responden a una visión que coloca al territorio como punto de partida para la política pública.
Esa forma de gobierno implica un mayor desgaste físico y político, pero también permite que las prioridades surjan del contacto directo con la población y no únicamente de indicadores estadísticos o reportes administrativos, si no me creen, pregúntenle a Pedro Miguel Rosaldo que atiende a cada uno de sus gobernados en reuniones ciudadanas y acude a los sitios que apremian su compromiso.
Naturalmente, recorrer territorio no garantiza por sí mismo buenos resultados, los ciudadanos terminarán evaluando la calidad de las obras, la seguridad, el crecimiento económico y los servicios públicos, sin embargo, existe una diferencia importante entre gobernar desde la distancia y hacerlo con presencia permanente. La primera genera diagnósticos; la segunda permite comprender matices que difícilmente aparecen en un informe.
Quizá esa sea una de las principales enseñanzas que deja el momento político actual: la tecnología seguirá siendo indispensable para comunicar, transparentar y rendir cuentas, pero difícilmente sustituirá el contacto con la realidad cotidiana, es probable que las elecciones comiencen en las redes sociales; la confianza ciudadana, en cambio, sigue construyéndose caminando calles, visitando comunidades, escuchando a los municipios y resolviendo problemas concretos.
Así las cosas lector, lectora querida, pasa un lindo fin de semana.
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