Y es que aunque México y Canadá ya habían enviado sus cartas con la intención de renovar el T-MEC (tal como lo dictaba el acuerdo), Trump decidió recular y no comprometerse en definitiva a la continuación del Tratado después del 2036.
El tema para Trump es que aunque quiera eliminar el T-MEC cuando finalice su vigencia, dicha decisión deberá pasar por el Congreso de la Unión Americana, y ahí podría estancarse (en un 40 por ciento de probabilidades) la intentona del republicano.
Queda claro que Trump maneja un gobierno centrado en la amenaza constante, situación que demuestra la poca confiabilidad de EU como socio comercial en la actualidad. Pase lo que pase con el T-MEC, lo real es que la incertidumbre seguirá siendo la constante de la ecuación.
Por lo pronto y sin ir más allá, lo único seguro son los 10 años que le quedan al tratado comercial entre EU, Canadá y México (de acuerdo a la vigencia firmada), pero la extensión por 16 más se cayó a menos que Trump decida dar, fiel a su costumbre, otro golpe de timón.
Veremos qué ocurre, y si de verdad ocurre.
X: @aaguirre_g
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