El problema no es la oposición, ni los adversarios, ni los medios: son los propios expedientes. Y cuando un partido anuncia que cuidará la imagen de sus candidatos, también se compromete a no hacerse de “la vista gorda” cuando la imagen viene con manchas que nadie inventó.
El caso de la diputada Victoria Gutiérrez es particularmente incómodo. Su hija apareció en la nómina del Congreso y fue dada de baja al confirmarse el parentesco. No hablamos de un rumor de pasillo, hubo una contratación y una baja administrativa. Si eso no merece revisión interna de Morena, habría que preguntar qué entiende el partido por nepotismo.
Con Dorheny García el asunto es distinto, pero no menor. Su excolaborador, José Alberto Flores Hernández, presentó una denuncia formal por presuntas retenciones de su salario. Y aquí, el rigor periodístico obliga a decirlo con todas sus letras: una denuncia no demuestra culpabilidad. Será la autoridad la que determine qué ocurrió, pero también sería absurdo pretender que una denuncia ante la Fiscalía es lo mismo que un chisme de sobremesa.
Lo paradójico es que Morena parece haber entendido el problema antes que algunos de sus propios cuadros. Mientras en Veracruz se habla de candidaturas, encuestas y reelecciones, desde la dirigencia nacional se insiste en revisar perfiles y cuidar la integridad ética y legal de quienes aspiren a competir.
La pregunta resulta inevitable: ¿para qué sirve revisar a los candidatos si, cuando aparecen los primeros expedientes incómodos, la revisión se convierte en una simple cortesía partidista?
Y no se trata de pedirle a Morena que condene anticipadamente a nadie. Se trata de algo mucho más sencillo: que aplique a los suyos la misma vara que anuncia públicamente.
Mientras tanto, las diputadas García y Gutiérrez no deberían poder presentarse como un perfil sin señalamientos, y por tanto, a ninguna de las dos debería permitírsele una reelección. Una tiene un episodio administrativo confirmado; la otra enfrenta una investigación. Eso no las hace culpables, pero sí las hace, bajo los propios criterios de Morena, perfiles prohibidos para el 2027.
Yo no creería bajo circunstancia alguna que la gobernadora Nahle, el secretario Ahued, el diputado Bautista o el secretario Reyes pidan moches o apliquen nepotismo… eso debería ser suficiente para cumplir los filtros de reelección en Morena.
Veremos qué ocurre, y si de verdad ocurre.
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