La presidenta municipal ha advertido que las condiciones actuales de esta edificación del siglo XIX representan un riesgo para la preservación de uno de los monumentos históricos y arquitectónicos más importantes de Veracruz.
Y no es un asunto menor. El Puente del Rey forma parte de la antigua ruta que comunicaba al puerto de Veracruz con el centro del país. Es una obra de ingeniería que habla de otra época, de los caminos, del comercio, de las comunicaciones y de la importancia estratégica que tuvo esta región.
El paso del tiempo, la humedad, las lluvias y las inclemencias meteorológicas han dejado huella. Pero el deterioro natural no puede convertirse en una justificación para la indiferencia institucional.
La alcaldesa ha planteado la necesidad de coordinar acciones entre los tres niveles de gobierno y ha llamado específicamente al Instituto Nacional de Antropología e Historia y a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes para que realicen una evaluación técnica de los daños, determinen las obras necesarias y asignen una partida presupuestal extraordinaria.
Lo que se requiere no es una reparación improvisada ni una simple mano de pintura. Tratándose de un monumento histórico, cualquier intervención debe realizarse con especialistas y bajo los lineamientos correspondientes para garantizar que se preserve su autenticidad y valor arquitectónico.
Además, el Puente del Rey podría convertirse en un importante atractivo turístico para Puente Nacional y para toda la región. A unos pasos del palacio municipal se encuentra también lo que los lugareños identifican como parte de la antigua casa del xalapeño Antonio López de Santa Anna, personaje polémico, pero indiscutiblemente ligado a la historia nacional y a la defensa de México durante la invasión extranjera.
Todo ese patrimonio, junto con los relatos, caminos, paisajes y acontecimientos históricos de la zona, representa una oportunidad para desarrollar recorridos culturales, atraer visitantes y generar beneficios para comerciantes, artesanos, restauranteros y prestadores de servicios.
Pero para eso primero hay que conservarlo.
En las Fiestas Patrias, mientras se repite que debemos sentir orgullo por nuestra historia, sería bueno que las autoridades demostraran ese orgullo con hechos concretos. El Puente del Rey no necesita más discursos: necesita diagnóstico, presupuesto, especialistas y trabajo.
Porque un país que deja caer sus monumentos termina perdiendo, poco a poco, la memoria de lo que fue.
Y como diría Pancho López, el filósofo xalapeño ateniense: “La patria se celebra con banderas, pero se demuestra cuando se evita que la historia se nos venga abajo.”
Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de www.politicaaldia.com |