Un anaquel lleno tampoco resuelve por sí solo el abasto. Hace falta conocer las necesidades de cada unidad, calcular cantidades y asegurar continuidad en los tratamientos. Si falta precisamente lo que requiere el paciente, las demás cajas sirven de escenografía. Muy bonita la farmacia; lástima de la enfermedad que escogió usted.
En ese balance, Ramos Alor comparte responsabilidad política con Mariela Hernández García. Los reclamos por falta de insumos obligan a revisar lo que ambos hicieron, dejaron pendiente o fueron incapaces de corregir. Resulta demasiado cómodo repartir explicaciones entre dependencias hasta que la responsabilidad se extravía en el organigrama.
A mi juicio, ninguno ha acreditado estar a la altura de la urgencia. La Federación debe revisar su apuesta por Ramos Alor; Nahle, el respaldo que le concede y los resultados de su secretaria de Salud. Defender nombramientos fallidos sale carísimo cuando la factura se cobra en los hospitales y sobre todo en los pacientes.
Cambiar funcionarios exige admitir un error. Tampoco es una tragedia: nadie ha necesitado terapia intensiva por reconocer que se equivocó. Incluso podría ser el primer signo de recuperación de este equipo.
Ojalá octubre traiga buenas nuevas para Veracruz. Si llegan antes, mejor. Ya bastante paciencia se les exige a los pacientes mientras algunos funcionarios reciben tratamiento completo para prolongar su vida en el cargo.
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