Tercero, el zacatecano Alfonso Ramírez Cuéllar, socio sentimental de AMLO, fundador de Morena y diputado federal, de plano solicitó que Guadalupe Taddei fuera a la cárcel, en contra de la tradición lopezobradorista de mantener impunes a sus funcionarios o parientes que son descubiertos en alguno de los miles de trastupijes que hacen y siguen haciendo, con lo que están acabando con las pobres finanzas del país.
Cuarto, las tribus morenistas, que están viendo al caso Taddei como una manera de involucrar en complicidad a sus opositores internos y lanzan acusaciones sin ninguna prueba, prueba, prueba, como siempre exige la Sheinbaum a los opositores o periodistas verdaderos que hacen algún señalamiento de fraude o irregularidad.
Quinto, acá en el terruño, los advenedizos que vienen del sexenio anterior y que pretenden apoderarse de puestos, presupuestos y candidaturas con la estrategia de involucrar a quienes están cerca del verdadero poder y de la Gobernadora, en negocios turbios con la expresidenta del INE. En su limitada visión, creen que con pagar a algún texto-servidor de cuarta para que publique una calumnia más, podrán mermar la historia de trabajo y los servicios al nahlismo hechos durante muchos años.
Taddei fue descubierta en sus innumerables tranzas y corruptelas, pero también muchos ahora se están destapando en su absurda necedad de regresar a sus tiempos de supuesta gloria, en que robaron de lo lindo y abusaron de su poder.
Pero la historia no da segundas oportunidades a los imbéciles.
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