Hace poco, la Mujer me platicaba de cómo vio que un joven iba caminando sobre el arroyo vehicular de nuestro vecindario jalando las manijas de los carros estacionados a lo largo de la calle. Igual platicó en alguna de sus columnas de esa camioneta blanca que entró a toda velocidad al estacionamiento del módulo que habitamos y sus tripulantes empezaron a tomarle fotos a su carro, cuando fueron sorprendidos por una vecina y emprendieron la graciosa huida.
Me contaba un amigo que había un interno en un penal que era el terror de los violadores… le decían “el 7 pilas”, en alusión a esas lámparas que al menos veía yo en los ferrocarrileros. “El 7 pilas” era el encargado de “aplicar justicia”, bajo el conocimiento de las autoridades como con el beneplácito de los internos a quienes habían cometido el delito de violación.
A lo largo de mi trabajo como reportero cubriendo las fuentes policiacas, tuve la “oportunidad” de ver que algunos mandos trataron a los delincuentes sin miramientos, sin consideraciones, bajo un esquema de que su transgresión u ofensa a la sociedad, no merecía ápice de humanidad para con ellos.
Desconozco cuál sería mi reacción si sorprendiera a un sujeto intentando robarme… pero es seguro que me enojaría sin que ello implique una reacción como las narradas párrafos arriba… o quién sabe.
Y después de contar todo esto, ¿a qué voy? ¡Al Bronco! Sí, al candidato independiente por la presidencia, quien volvió a ser nota por sus propuestas en donde adiciona, además del “moche” de mano a los servidores públicos que roben, el azote a los delincuentes.
Jaime Rodríguez Calderón, quien en el debate entre candidatos a la presidencia abrió a tambor batiente con estas palabras: “Meade ¿te han secuestrado a una hija de dos años?, Anaya ¿alguna vez has sufrido tres atentados por luchar contra la inseguridad de este país?, también usted Margarita. Andrés ¿alguien te ha matado a un hijo?”.
El bronco sólo preparaba el terreno para dar a conocer su propuesta, calificada por muchos como un disparate, pero que no deja de ser a veces, en quien ha sido víctima de los delincuentes de un modo u otro, el sueño anhelado de una justicia basada en una de las leyes más antiguas del mundo plasmada en el Código de Hammurabi: la Ley del Talión… o siendo “más modernos”, un modo muy singular de entender los versículos de Mateo 5:30: Y si tu mano derecha te es ocasión de pecar, córtala y échala de ti…
El Bronco, de un modo u otro, siendo sinceros, juega con nuestra mente… por principio, “moralmente” es inaceptable que le cortemos la mano a un delincuente o azotemos la espalda a un transgresor de la ley… pero en lo más recóndito de nuestra ser, cuántas veces no hemos deseado la muerte de un secuestrador, de un violador, de un asesino… no sé qué tanto le funcione a Rodríguez Calderón estas bravuconadas electorales, pero la situación que viven los mexicanos pudiera ser un excelente caldo de cultivo que le lleve votos, porque al final de cuentas, qué son los votos, si no esperanza... de que se haga justicia.
smcainito@gmail.com |