Por el lado de los particulares, por lo pronto, Nahle no ha ordenado la aplicación de sanciones a quienes no hayan cumplido… aunque sería necesario. Por el momento se sabe que no habrá recargos para los propietarios que no han cumplido con el trámite por años, pero eso sí, tendrán que ponerse al corriente y pagar cuando menos los dos últimos periodos que no verificaron.
Después, seguramente vendrá la guadaña tanto para los centros de verificación que no operen adecuadamente, como para quienes no verifiquen las dos veces al año como está establecido. Oportunidades de regularización las habrá, tanto para particulares como para empresarios, y será decisión personal aprovecharlas o esperar sanciones.
Eso sí, hay que decirlo, sería muy saludable para la sociedad veracruzana conocer el estado actual del nivel de contaminación, pues eso fue lo que dio origen a las verificaciones vehiculares; ya que antes de que este impuesto disfrazado se aplicara, las autoridades lo justificaron con la cantaleta de los catastróficos datos de IMECA y la inversión térmica (temas que medio pueblo jamás entendió, pero que causaron miedo y ansiedad).
Es tiempo de que las Secretarías de Medio Ambiente (estatal y federal) también rindan cuentas de los ingresos que le han representado al erario la verificación dos veces por año, pero principalmente que presenten periódicamente los datos de la contaminación, los índices IMECA, y que se pueda evaluar si se justifica en Veracruz seguir con la verificación, o la razón de por qué no puede ser una vez por año.
La Secretaría de Medio Ambiente debe ayudar a Rocío Nahle y no dejarla con un paquete que ellos iniciaron y del que, por cierto, no se sabe qué resultados se han obtenido, tanto a nivel local como federal.
El tema trae más cola de la que se imaginan.
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |