Además, una parte importante de madres y padres de familia ve con buenos ojos que se pongan límites. Pero ojo: regular no necesariamente significa prohibir por prohibir.
El reto para las autoridades y legisladores mexicanos será encontrar el equilibrio: reducir la distracción, proteger el aprendizaje y la convivencia escolar, pero sin convertir una regla educativa en un sistema de castigos excesivos para estudiantes.
Francia puede convertirse en un referente. México tendrá que decidir cómo hacerlo. Porque quizá la discusión no debería ser si el celular es bueno o malo, sino ¿Quién debe tener el control dentro del aula: el maestro; o la pantalla?
No se trata de declarar la guerra al celular. Se trata de recuperar la atención dentro del aula, pero también la medida cualquiera que sea debe ser reforzada por la mano de los padres de familia, pues los casos de ansiedad que se sabe ya sufren niños y jóvenes no solo es por estar frente al celular, sino por tener el más caro del mercado.
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