Y para los que buscan pescar en río revuelto, el acuerdo de cúpula es fulminante: los listados se guardarán bajo llave para evitar que cualquier "golondrina" pretenda saltar al vacío de la oposición. Las decisiones vienen desde el centro del poder; los Comités Estatales, tras aportar su visión, sellarán un pacto de lealtad absoluta a la decisión final. Aquí hay orden, disciplina y un solo objetivo: ganar.
La firma de este blindaje histórico de la alianza “Juntos Hacemos Historia” se dará antes de que termine el mes. Las aguas se calman en la cima porque hay certeza: la Reforma Electoral va con todo el impulso, y los tres aliados se sentarán a la mesa a disfrutar de un banquete que ellos mismos han cocinado.
La verdadera ironía —y donde muchos van a llorar— es para aquellos que se refugiaron en Morena pensando que el pastel era solo para ellos. Con el 40 % del espacio cedido a los aliados estratégicos, a los arribistas se les está encogiendo el carro de las calabazas antes de la fiesta. El pastel es enorme, pero no alcanza para quienes solo buscan el beneficio propio sin entender la altura de miras de la coalición.
Solo juntos, con esta unión matemática y política, podrán consolidar la 4T y seguir haciendo historia desde el poder absoluto. Si en los próximos días impera un silencio estratégico en la prensa nacional, no lo duden: es la señal de que el acuerdo ya está cerrado y la aplanadora está lista. |