El propio termómetro social lo deja claro. El pueblo desconfía de los partidos, los aborrece, no los quiere. Los detesta.
Según la ENCIG del INEGI, los partidos políticos aparecen en el último lugar de confianza entre 25 instituciones, con apenas 28.9% de aprobación.
Sobre la reforma electoral que se discutirá en la Cámara, Aguayo advierte que la reducción del financiamiento público está atorada porque los propios partidos —incluidos aliados del oficialismo— no quieren soltar el dinero.
El tema aquí es que quienes buscan ponerle freno a la iniciativa de Sheinbaum, son -adivinó- LOS PARTIDOS POLÍTICOS incluyendo sus aliados. ¿Quién mata a su gallina que pone huevos de oro?
Para Aguayo, el problema es estructural: la política se convirtió en negocio.
¡Y tiene mucha razón!
Los partidos y los políticos son la peor inversión de los mexicanos. ¡Cómo les chupan la sangre a los mexicanos!
Así que para creer en la 4T, primero habría que empezar por regular a los partidos políticos, y eso, pasará quizá en una 5T aseguran aquellos que aún creen en los reyes magos.
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