Y así, varias preguntas saltaron en el comal como pepitas:
1.- Dijo que lo invitaron a sumarse a MORENA… pero no dijo quién.
2.- Afirmó que lo haría por el bien del pueblo, argumento que resulta cuando menos curioso, pues hasta ahora la gobernadora Rocío Nahle ha trabajado —al menos en discurso y hechos visibles— por los veracruzanos sin distingo de partidos. Es decir, si el salto implica más apoyos económicos, la lógica política no cuadra del todo.
3.- Tampoco cayó muy bien en el tablero político su afirmación de que él gana en cualquier partido que lo pongan. Aunque algo de razón puede tener: en 2021 compitió cobijado por el llamado PRIAN (PAN, PRI y PRD); en 2025 lo hizo con Movimiento Ciudadano; y ahora parece mirar hacia 2027, quizá como candidato a diputado local o federal por MORENA. Mucho control político… pero principios bastante flexibles.
4.- Mientras tanto, queda la duda: ¿podrá gobernar con un partido… mientras milita políticamente con otro?
5.- Y lo más llamativo: hasta ayer ni la gobernadora ni la dirigencia estatal de MORENA habían hablado del tema.
Así que resultó interesante que esta misma mañana este último punto haya sido aclarado, aunque a medias por el colmilludo dirigente estatal de MORENA, Esteban Ramírez Zepeta, quien no negó haber invitado a su paisano alcalde de Las Choapas, pero precisó que si Uribe solicita formalmente su incorporación, será la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido la que decida si procede o no su ingreso.
Lo que sí quedó claro es que ni MORENA, ni la gobernadora Rocío Nahle, ni nadie más está presionando a alcaldes de oposición para que se sumen al movimiento.
No.
Son ellos mismos quienes, movidos por su profundo compromiso democrático… deciden sacrificarse por el bien del pueblo.
A ver si esto queda de lección para los malpensados e incrédulos que todavía dudan de los enormes sacrificios que los políticos están dispuestos a hacer por su gente.
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