Mientras la 4T y Morena, encabezados a nivel nacional por María Luisa Alcalde, presumen unidad y fortaleza rumbo a 2027, en Veracruz —como ya ocurre en Oaxaca— el Partido del Trabajo libra una guerra interna que amenaza con desfondarlo. Ricardo Chua advierte que al interior del PT opera un auténtico Caballo de Troya: una estrategia silenciosa para entregar estructura, alcaldes y capital político a Morena, repitiendo la historia de partidos aliados que terminan absorbidos… o desaparecidos.
Los datos duros inquietan. De los 29 alcaldes ganados por el PT en 2025, cinco ya migraron a Morena, como reconoce el propio diputado local y delegado nacional petista, Ramón Díaz Ávila, en medio de presiones políticas y silencios incómodos. Las acusaciones apuntan directamente a Vicente Aguilar y a su grupo, señalados desde dentro de debilitar al partido mientras simulan confrontación pública.
Las señales regionales refuerzan la alerta: en Oaxaca, el PT promovió la revocación de mandato de un gobernador aliado; en Veracruz, ahora anuncia que irá solo en la elección extraordinaria de Tamiahua. El mensaje es claro: basta de hostigamiento. Pero la duda queda flotando:
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¿El PT resistirá como fuerza real o será sacrificado por ambiciones personales dentro de la propia 4T? ¿Qué dicen el diputado federal González Naveda y Elizabeth Morales, qué partido pretenden liderear cuando caiga Vicente? ¿Será Ramón Díaz quien opera para prologar su poder subterráneo ejercido por años en tierra ajena? Agregados que vale la pena considerar.
La columna completa vale cada línea. Aquí no hay casualidades: hay estrategia, cálculo… y posibles traiciones.
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