Uno de los principios del maquiavelismo es que en política las palabras jamás deben estar de acuerdo con los actos, es necesario que en las diversas conjeturas, el gobernante sea lo bastante hábil para disfrazar sus verdaderos designios bajo otros contrarios. Deberá aparentar siempre que ceda ante la presión de la opinión, cuando ejecuta lo que su mano preparó ya en secreto.
Las verdaderas razones del por qué se adelantaba el cierre del ciclo escolar, sigue siendo una verdad velada para la mayoría. Solo en los altos círculos del poder saben qué presiones intentaron desfogar.
Si Mario Delgado sigue en su puesto es porque respondió a los designios de la que manda en el país. Mantenerlo después de un desliz de esa naturaleza sería suicida. Sería un negociador sin fuerza ni respaldo; un Secretario aislado, destinado a seguir cobrando un sueldo pero viviendo de facto en el exilio político.
Las fechas del nuevo calendario escolar serán modificadas, seguramente, a discreción de cada Estado bajo los argumentos de la soberanía y la diversidad de condiciones. No falta mucho para saber cuál será la propuesta final.
Pero lo que sí se puede saber, desde ya, es que Claudia jugó al más alto nivel de la política y quienes a bote pronto salieron a ensayar discursos de falta de coordinación, evidenciaron la candidez y la inocencia de quienes no saben que en política, como en la magia, se hace con la izquierda mientras se distrae con la derecha.
Sheinbaum dio una buena lección política que muchos deberían tomar en cuenta. Un general debe comandar, no ser el que carga los cañones, monta a caballo y se lanza bayoneta en ristre… o como dirían en el pueblo, no se puede cargar a la Virgen y tronar los cohetes al mismo tiempo. |