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Carta abierta caso Fac. Pedagogía |
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Es un hecho conocido por muchos, que en fechas recientes, la Facultad de Pedagogía región Xalapa de la UV, ha sido objeto de un sinnúmero de polémicas debido a la inconformidad que un minoritario grupo de profesores ha expresado luego de la designación de la directora de dicha entidad académica. Este minoritario grupo de profesores, que se ha hecho llamar "movimiento por la calidad académica", ha expresado su inconformidad de una forma tan hostil, imprudente y contradictoria que su comportamiento merece un cuidadoso análisis pues su estrategia del "grito-escándalo" puede llegar a confundir, incluso, al más sano sentido común.
Para quienes no tengan antecedente alguno sobre la magnitud de acciones que son capaces de llevar a cabo este tipo de profesores, basta mencionar, por lo menos, cuatro de las más significativas:
1) Asimetría en la aplicación de la ley y el juicio moral :
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Una característica curiosa a destacar del grupo de inconformes es su propensión a sacar el mayor provecho de cuanta situación se cruce a su paso. Por ejemplo, ellos hablan de "ilegalidad" en el proceso de la designación de la directora aun cuando varios de sus miembros han accedido a sus plazas de tiempo completo y a todos sus beneficios laborales, justamente, a través de mecanismos "legales" altamente cuestionables.
Quizás los ejemplos más vergonzosos de estas asimetrías legales y morales sean los profesores que accedieron a sus plazas de tiempo completo con total desapego a la ley, pues no hubo convocatoria pública ni concursaron por ella; el caso de un profesor que por sus redes políticas partidistas, vía tráfico de influencias y sirviéndose de su encargo, se adueñó de una plaza de profesor de tiempo completo, pasando por encima de los derechos de antigüedad y de los criterios de perfil profesional, ya que al no poseer una cédula profesional de Licenciatura, nunca podrá obtener la de ningún posgrado; otro caso es el de una persona que vía tráfico de influencias, accedió a una plaza de tiempo completo sin pasar por los filtros de legalidad establecidos en la normatividad y legislación universitaria; quien obtuvo beneficios sólo por haberle hecho la tesis a un familiar cercano de un ex Rector. Sin duda, el caso más indignante y escandaloso de asimetrías morales que envuelve a estos profesores, es el de uno de sus líderes, quien hace unos días fue sancionado por la Universidad Veracruzana al ser encontrado culpable de acoso sexual.
2) Hostigamiento laboral:
Durante el proceso de entrega de administración a la nueva directora, los profesores inconformes -violando todas las normas sobre la utilización del espacio público- tapizaron, pasillos, entradas, escaleras, sanitarios, cubículos y estancias de la facultad con frases como "Chamba por voto", "No a una dirección ilegítima", "Clientelismo rampante", "Fuera Rocío de la dirección: arbitraria, déspota, incompetente", "Para dirigir a pedagogía se necesita un poquito de... y un poquito más" entre muchas otras más, que por prudencia, preferimos omitir, que han provocado un ambiente de confrontación, violencia y hostilidad.
Por si esto no fuera, ya definicionalmente, agresivo e irritante al más sano sentido común, el grupo de inconformes colocaron una gigantesca manta en la entrada de la facultad en donde, flagrantemente, denigraba la trayectoria profesional y académica de la nueva directora del plantel.
3) Transgresión a la vida académica del estudiantado:
Una de las acciones más recurrentes y perniciosas que este grupo minoritario de profesores lleva a cabo para posicionarse políticamente frente a la comunidad universitaria es desinformar tendenciosamente a los estudiantes en los espacios áulicos. Los profesores en cuestión abusan de la confianza que el estudiantado les deposita a través de la autoridad docente y utilizan las clases para realizar propaganda en beneficio de sus mezquinos intereses, en lugar de en beneficio de calidad académica que tanto reclaman.
Esta clase de estrategias divide plenamente a los estudiantes al menos en tres sectores:
Algunos a los que logran coptar e instigar para que lleven a cabo tareas de acuerdo a sus intereses, como la toma de instalaciones y diversos reclamos que encauzan la fuerza estudiantil a una exigencia que se desvía intencionalmente de la legalidad, la razón y la verdad, en perjuicio de las actividades institucionales que son del beneficio de toda la comunidad de Pedagogía.
Otros más que, al no comulgar con sus ideas, y manifestar expresamente el disenso y el cuestionamiento a sus acciones, padecen represalias académicas y personales que van desde la negativa a recibir trabajos escolares, demeritar las participaciones en clase y hasta el hostigamiento académico que, oscuramente, los afectará en los resultados de su evaluación semestral.
Un tercer sector que frente a las represalias, trata de mantenerse al margen, viviendo continuamente en la incertidumbre y en la angustia de que el profesor llegue a convertirse en su enemigo. Con todo ello, estos profesores que integran el autodenominado "movimiento por la calidad académica" han dilapidado el ambiente democrático y conducen psicológicamente a los estudiantes a una zona de temor e inseguridad, ya que, como se ha visto, pasan por encima de la dignidad de los estudiantes universitarios y de todos aquellos que no comulguen con sus ideas.
En consecuencia, este grupo de profesores ha originado una opinión generalizada y prejuiciada que propicia la desconfianza en las decisiones, los procesos y las figuras que provengan de la mayoría de los canales oficiales.
Frente a situaciones de tal magnitud y de tan evidente precariedad jurídica, moral e intelectual saltan a la vista las siguientes preguntas:
¿No es acaso contradictorio que un movimiento autodenominado "por la calidad académica" emprenda acciones tan desprovistas de ideales genuinamente académicos?
¿No resulta paradójico que un grupo que presume de calidad "académica" no tenga más recursos para expresar sus posiciones políticas que difamaciones, acosos y escándalos?
¿No acaso alguien que entienda verdaderamente el concepto de "académico" preferiría en todos los casos expresar sus posiciones políticas a través de las ideas de Nozick, Rawls, o Platón en lugar de expresiones tan limitadas y tan poco creativas como "chamba por voto" o "Para dirigir a pedagogía se necesita un poquito de... y un poquito más"?
¿Es razonable que un académico que busque distinguir su calidad personal e intelectual lo haga por medio del protagonismo, la confrontación violenta, la distorsión mediática, el morbo y la denigración?
Sócrates decía que la Verdad, la Bondad y la Utilidad son principios y prácticas que debemos cultivar en todo momento no sólo en beneficio de nosotros mismos, sino también por las personas que están a nuestro alrededor. En este contexto, habrá que cuestionar a los profesores inconformes si efectivamente todas sus acciones están encaminadas a la construcción de una sociedad más justa y democrática o sólo están, a fuerza de escándalo y retórica, encaminadas a beneficiar el poder de unos cuantos. En este mismo contexto, Paulo Freire pensaba que el verdadero diálogo y la verdadera pedagogía, -la humanista y la liberadora- siempre tendría como criterio de formación un primer momento en donde los oprimidos irían desvelando el mundo de la opresión y se irían comprometiendo desde la praxis con su transformación; y un segundo en donde una vez transformada la realidad opresora, el hombre oprimido por fin se transformaría en un hombre permanentemente libre.
Bajo estos postulados, ha menester desenmascarar a un movimiento que está muy lejos de comprometerse con los ideales que le dan sentido a la Pedagogía y de asimilar que las rutas para lograr cambios verdaderamente significativos en la sociedad, poco tienen que ver con "gritar", "amenazar", "difamar", "tomar instalaciones" o, autoconstituirse en jueces y amos de la vida académica de la Facultad de Pedagogía, consiguiendo el éxito de sus demandas con actos golpistas y mercenarios.
Finalmente, habrá que decir que la Universidad Veracruzana, institución de educación superior con carácter público, humanista, socialmente comprometida, con propósitos que conjugan tradición e innovación, orientada hacia el perfeccionamiento de los saberes y del bienestar generalizado, sabida que la expresión de las posiciones políticas y compromisos éticos son determinantes en la construcción de una sociedad justa y democrática, tiene el deber de procurar y aplicar criterios para decidir, discernir y distinguir entre lo elegible y lo rechazable como lo establece la norma y la razón de ser de toda autoridad.
Este desenmascaramiento del verdadero rostro del Movimiento por la Calidad Académica es un llamado urgente a la acción inmediata y enfática de las autoridades universitarias facultadas en la aplicación eficaz de la normatividad, ante el crecimiento de la patente situación de alto riesgo y polarización que está causando daños irresolubles en la Facultad de Pedagogía.
Responsable de la publicación.
Ana Luz Delfín Linaldi
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