Para empezar, su hermano Saúl sigue empeñado en gobernar Zacatecas en 2027, aunque en Palacio ya le han hecho ver que no lo quieren, que no tiene ni la bendición ni el visto bueno.
Por si fuera poco, Ricardo tiene su prueba de fuego en la Cámara con las reformas laboral y electoral; si no le entrega buenos resultados a la Presidenta, su cabeza colgará de un hilo cada vez más delgado.
Pero el dardo más venenoso de Layda —y el más certero— fue recordarle que él es el gran responsable de que Alito Moreno siga libre y coleando. El juicio político contra el líder del PRI duerme el sueño de los justos en algún cajón del Senado, y ahí seguirá mientras Alito le siga siendo útil a Sheinbaum. Porque no se equivoque usted: Alito no es oposición, es un empleado más de Palacio con permiso para golpear a restos de Macuspana, y mientras entregue lo que le piden, seguirá vigente.
Sin embargo, ojo. Tras la estrepitosa caída de Adán Augusto, el casi exilio de Andy López Beltrán y el "sanjuanazo" que Julio Scherer le acomodó a Jesús Ramírez, el tablero se está limpiando. El siguiente en la lista de "sacrificables" es, sin duda, Ricardo Monreal. Él lo sabe. Por eso ya le anda diciendo a su hermano aquello de: “¿estás viendo la tormenta, hijito, y no te hincas?”.
Layda tiene un mundo de razón. A Monreal le van a faltar manos para limpiar su chiquero si es que pretende sobrevivir al frente de la Jucopo. El círculo se cierra sobre Monreal. Están avisados.
Sígame en Facebook y en X en @AtticussLicona
(COLUMNA "POLÍTICA AL DÍA") |