Los cierres de campaña son parte del arcaico sistema electoral. Todos saben que hay "acarreados". Decenas de camiones llenos de gente arrastrada al evento por necesidad o por hambre.
Un dispendio ofensivo que, admitámoslo, no sirve para nada, pero que se sigue haciendo para que no digan "Miren, a aquél no lo quieren". Vanidad pura. Insultante pérdida de dinero, esfuerzo y tiempo, de todos los partidos. |