La desidia y los intereses políticos inmiscuidos son, en buena medida, la razón que llevó a que el conflicto sindical en Tenaris-Tamsa ya haya cobrado dos vidas, luego del enfrentamiento de la madrugada de este viernes, y que incluso mandó al hospital a un reportero herido que cubría los hechos.
La necedad de Pascual Lagunes por mantenerse al frente de un sindicato donde ya no aglutina a la mayoría de la base de trabajadores, así como los desatinos de la Secretaría del Trabajo por no definir con claridad a cuál de los grupos en disputa le corresponde la titularidad del contrato colectivo de trabajo, provocó que la sangre llegara al río, y ahora alguien va a tener que responder por ello.
A menos que la autoridad siga en la misma actitud de hacer mutis para no meterse en broncas.
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