La pregunta sigue siendo ¿qué gana el PAN siendo la segunda fuerza política de Veracruz aliándose en coalición con otros partidos? Con una coalición como la que se ha proyectado se han generado ya una serie de desencuentros muy fuertes entre la militancia no solo del PAN sino también del PRI y el PRD. Muchos aspirantes que ya se veían en las boletas del 2021 tendrán que dejar sus lugares precisamente a uno de sus más acérrimos contrincantes políticos, que si bien a nivel nacional puede manejarse, en los municipios y distritos la cosa es bien distintas. Son luchas políticas entre caciques y familiares cuyos aspirantes llevan años haciendo fila para que les llegue su ´gran oportunidad’ que cuando se veía que podría ser en el 2021 ahora resulta que tendrán que esperar y sobre todo hacer hasta lo imposible con su capital político y económico para hacer ganar a otro.
No es casualidad que los nuevos partidos estales y nacionales así como Convergencia por la Democracia se estén llenando de colorados azules y amarillos, es decir, si el PAN, PRI y PRD saben contar deberían ir descontando de su voto duro a cientos o quizá miles que no van a votar por ellos, lo que significa una debilidad que podría contar a la hora del recuento final de votos. Son apenas dos años de que el pueblo les dio la espalda como para que de nuevo se lancen a las urnas a votar por ellos. Además y por otro lado, son dos años en los que miles de jóvenes han recibido oportunidades que el PRI y el PAN les negaron durante muchísimos años y quizá no estén dispuestos a perderlas votando por los que se la han pasado criticando esa medida del gobierno de Morena.
Definitivamente, lo que se ve hoy, la nueva realidad es que para coaliciones y alianzas partidistas de ideologías distintas es el peor momento de hacerlo.
Pero en fin, los panistas, priistas y perredistas tienen otros datos y por ello se la están jugando.
Allá ellos.
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