El razonamiento siempre fue que la tardanza de la Comisión de Honor haría su “trabajo”, y que el mismo Yunes preferiría retirarla, previa charla con Adán Augusto López, situación que no cambiaría en nada tanto su apoyo a la presidenta Sheinbaum como su adhesión a la bancada morenista en el Senado.
El movimiento agradó en Palacio Nacional, pues no sólo es Yunes Márquez quien cierra el tema, sino que se le da la razón a Nahle (situación que siempre prefirió Sheinbaum), y se abre la posibilidad (sólo eso, posibilidad) para que el veracruzano se afilie a algún aliado de Morena, o permanezca sin partido pero votando a favor de lo que mande la presidenta.
Adán Augusto López supo (casi desde el arranque), que ganarle esta batalla a Nahle no sería nada fácil; por ello decidió hacer de Yunes “un morenista en el Senado aunque no tuviera su credencial de afiliación al movimiento”; continuará en la bancada oficialista sin ser militante.
Es así como las autoridades morenistas obtuvieron lo que se pidió en aquella reunión celebrada en Palacio Nacional: “una salida salomónica al controvertido tema yunista”. Ganó finalmente Nahle, no cabe la menor duda, y la que más dividendos se lleva es la presidenta, “pues a pesar de lo ocurrido continuará teniendo un aliado más en el Senado”.
Veremos qué ocurre.
X: @aaguirre_g
(COLUMNA "AL RESPECTO") |