Sin embargo, al sabio bebedor de café que gusta de las mojarras fritas no le cuadraron algunas cuentas. El líder de los pescadores dice que las ventas cayeron un 50%, pero jura que el producto no está contaminado. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Se mueren o no los bichos por el chapo? Los agoreros del desastre ya andan culpando al derrame de cuanta tortuga o delfín aparece muerto, sin pruebas científicas de por medio. Ya va siendo hora de dejar la especulación: fauna marina muere todos los días por mil causas y no todo es culpa del hidrocarburo.
Aunque la SEMARNAT ya soltó que el problema viene de tres fuentes —incluyendo un buque fondeado ilegalmente y chapopoteras en Coatzacoalcos y Cantarell—, todavía falta que digan de quién es ese barco y, sobre todo, que detengan la emanación en Cantarell que sigue activa.
Falta mucho por hacer, pero autoridades y pescadores le están tupiendo al trabajo. Eso sí, los que ya andan deseando que las playas no estén listas para Semana Santa no tienen idea del daño que le quieren hacer a la economía local. ¡Ojo ahí, chatos!
Por cierto, las Cámaras de Servicios Turísticos han guardado silencio y no se ve que por algún lugar hayan estado recogiendo petróleo y cooperando con las autoridades, pero sí pagando publicidad negativa en los medios locales. ¡Extraño, muy extraño!
Lecheros bien calientes para quienes no se han subido al barco del meme con singular alegría, y canillazos duros y tiesos para los que comparten cualquier cosa sin tomarse la molestia de verificar si lo que dicen tiene pies o cabeza. |